Hablemos de dinero sin hablar de dinero. Si tienes más de una afición, habrás observado que muchas de ellas han pasado de sentirse un lugar comunitario a una máquina de consumo recurrente dentro de su mismo ecosistema, algo que parece que no impacta tanto en los juegos de rol. ¿Tiene la cultura rolera alguna forma de resistencia?
En un artículo anterior hablaba de cómo la experiencia de jugar una partida de rol no era trasladable fuera de su propio medio, sin embargo nuestra afición contiene muchos elementos que a día de hoy pueden percibirse como extraños si hacemos paralelismos con otras formas de ocio: El rol sigue siendo demasiado artesanal para que el capitalismo se lo coma. Todavía. Os pongo en contexto.
