1 jul. 2016

Tres trasfondos: Dragones que guardan un secreto

Hace un tiempo publiqué un artículo dedicado a los dragones, esos clásicos villanos de los juegos de rol. Y como escribí entonces, son Personajes que pueden decir mucho fuera del cliché, especialmente si se usan para sorprender a los Jugadores, los cuales en muchos casos no esperarán que los grandes reptiles estén detrás de tramas poco frecuentes, convirtiéndolos en piezas ideales para hacer funcionar planes maestros en la sombra.


De nuevo con esta sección os traigo tres trasfondos tratando de evitar la caída en los tópicos en la medida de lo posible, y como siempre, entre las descripciones encontraréis semillas de aventuras o podéis usarlos tan cual en vuestras aventuras. Aunque los dragones suelen ser usados en ambientaciones medievales fantásticas, siempre podéis retorcer un poquito el concepto, o tomar lo que os guste y aplicarlo en otro tipo de aventuras.

Hoy en Tres trasfondos, dragones que guardan un secreto ¿Que será?


Xanesas, el don dorado de la oportunidad

Existen leyendas que hablan de seres que pueden hacer realidad los deseos de aquellos que se lo suplican, y quizá no estén muy lejos de la realidad, aunque ésta no sea como a ellos les gustaría. Entre las rocas de una recóndita ensenada, donde el atardecer es más largo, se desliza rápida y silenciosa entre las afiladas rocas, pareciendo a los viajeros que pasan por allí un simple efecto visual, Xanesas, una gran dragona de color negro brillante, y que refleja un fuerte color verde con la luz del sol.

Aunque se dice que gigantesco, el tamaño de Xanesas es incalculable, ya que rara vez se le ha visto fuera de las rocas donde terminan las olas, y espera a la noche para cazar, sumergiéndose en el agua, pero manteniéndose cerca de la orilla. Entre rocas o agua se mueve con extrema facilidad y con sorprendente velocidad. Su cuerpo está cubierto de escamas gruesas que le permiten deslizarse con facilidad pasmosa y su cabeza tiene afilados y duros cuernos que le permiten, junto a apéndices similares a bigotes situados en su cabeza, romper la fuerza del agua para desplazarse con facilidad en ella.

Dragon portrait por Fleurdelyse

Xanesas forma parte de la leyenda por un motivo muy especial. No sólo la ensenada que habita es desconocida y las ocasiones en que puede ser avistada son verdaderamente escasas, además, la leyenda que cuentan sobre ella es cierta. Se cuenta que un niño, perdido en la playa, se encontró cara a cara con la dragona, en el silencio del atardecer. Ésta por un momento se apiadó del joven y decidió que, a pesar de convertirlo en testigo de su existencia, no lo convertiría en su cena. El chico, desesperado al encontrarse perdido y viéndose ante tal ser, le pidió ayuda para encontrar a sus padres. Entonces dio comienzo la leyenda, según cuenta ésta, Xanesas decidió convertir en realidad el deseo del joven, tornándose dorada y resplandeciente durante unos instantes, y deseando suerte al joven desapareció entre las rocas velozmente mientras recuperaba su color oscuro original. El joven encontró a sus padres un poco más adelante en el camino, convirtiendo el suceso en una leyenda al llegar a su pueblo.

La realidad tras la magia de Xanesas es que la gran dragona no puede cumplir deseos, únicamente manipula las posibilidades de que algo ocurra, reescribiéndolas en la medida de lo posible. Consciente de los riesgos de su poder, únicamente lo emplea para evitar ser vista o defenderse, motivo por el cual su existencia no puede ser demostrada.


El fuego en la mirada de Firebrand

Conocido y temido por los mismos, Firebrand es un dragón alado de tamaño medio, con escamas anchas, gruesas y de aspecto rocoso, cuyas alas y membranas que surcan su lomo están formadas por llamas que no pueden ser extinguidas. Su cuerpo es compacto, al igual que sus fauces y sus ojos son totalmente blancos.

Firebrand se ha ido introduciendo poco a poco en la política de ciudades cercanas a su cubículo habitual, una enorme mansión abandonada que parece haber 'sufrido un incendio', y se encuentra actualmente en estado ruinoso. Firebrand se encarga de manejar a personalidades influyentes mediante el don que podemos encontrar en su mirada: Es capaz de quemar los nervios de cualquier ser vivo sólo con recordar su imagen. Sus víctimas sienten como si las llamas les consumieran por dentro, y el dragón, consciente del sufrimiento que puede generar, provoca encuentros entre los objetivos que quiere controlar y les informa de sus planes 'concediéndoles' una pequeña muestra de las sensaciones que puede provocar.

Muchos creen que existen adoradores de la bestia dentro de la sociedad, los cuales admiran su poder y aceptan su yugo bajo la promesa de protección o poder similar, sin embargo, Firebrand se ha mostrado en múltiples ocasiones absolutamente impasible con sus sectarios, y muchos de ellos han comenzado a dudar de sus promesas, pero se encuentran amenazados por el dolor que éste les puede provocar.



Así, aunque no se sabe que busca exactamente, por los rumores y comentarios de sus sectarios se cree que el cuerpo que posee actualmente no es el original, y que busca recuperar su verdadera forma, posiblemente con un poder muy superior al actual. Desde su mansión quemada, Firebrand se encarga de concertar encuentros nocturnos con sus esclavos del dolor y así estar al tanto de todo lo que ocurre.

Aunque prefiere jugar a las intrigas, Firebrand tiene una gran fuerza física, aunque sus reflejos no son tan buenos como el resto de sus congéneres, y el tiempo que ha residido en la mansión, con las alas plegadas ha hecho algo de mella en su capacidad de volar, pero no le teme al combate cuerpo a cuerpo al mismo tiempo que hace uso de su mirada. Y eso lo convierte en un rival temible.


Phalanx no tiene identidad

Gargantuesco y largo como los senderos que rodean las montañas, Phalanx es un gran dragón, de cabeza alargada, al igual que todas las alas que plagan su cuerpo, el cual carece totalmente de patas, estando limitado a desplazarse mediante el arrastre cuando se encuentra en el suelo. Su ojos, al igual que el interior de sus fauces emanan un halo azulado que huele fuertemente a ozono. Se desplaza de forma pesada, y tarda en elevar el vuelo, pero una vez lo logra no  tiene necesidad alguna de descender nunca más.

Lo que pocos saben es que Phalanx no es una criatura en sí misma, sino una carcasa de origen desconocido, por lo que su hábitat no puede ser precisado, pudiendo ser encontrado en cualquier lugar, sin ninguna señal de vida, como si fuera un cadáver. Cuando alguien se encuentra frente a el, la carcasa absorbe su alma, pasando a poseer el cuerpo del dragón en todos los aspectos, sufriendo su dolor y teniendo también todos los recuerdos de los eventos vividos por la carcasa. Es entonces cuando del interior de Phalanx surge el halo azul, señal de que se encuentra 'activo'.

El alma no abandona el cuerpo de Phalanx hasta que el dragón es destruido, momento en el cual el cuerpo parte hacia otro punto, y el alma queda errante para siempre.

Flying draconis, por Fleurdelyse

Existen muchas teorías sobre su origen, siendo la más aceptada que fue un arma creada por genetistas, aunque las leyendas hablan de que simplemente es un objeto destinado a canalizar el odio y las ansias de venganza de quien lo encuentra, guiando en su búsqueda hasta la carcasa por el resentimiento. Phalanx les concede así lo que buscan: Un tremendo poder destructivo, capaz de abatir objetivos desde el cielo y a largas distancias, proyectando rayos desintegradores desde las nubes, aunque fácilmente podría hacerlo también gracias a su tamaño.

A pesar de que su existencia es conocida, lo hace como si se tratara de un ser vivo completo y actualmente la carcasa se encuentra en lugar desconocido. Existen disputas en los territorios donde se rumorea su presencia por ser los primeros en hacerse con el dragón, y se dice que existen ciertos grupos que conocen el lugar a donde se dirigen las almas que han usado a Phalanx, un sitio poco agradable, pero que puede servir como punto de información para encontrar el paradero actual del arma. Estos grupos son pequeños y suelen conspirar en secreto para llegar hasta el arma, convirtiéndose en una amenaza secreta y silenciosa, precursora de tiempos de destrucción.