14 ene. 2016

Los dragones como villanos

Sombras aladas que atemorizan pueblos y aventureros por igual con su hálito ígneo. Desde los temidos dragones negros a los tonos metálicos, con una o varias cabezas, y con el don del habla o sin él... Los dragones son un oponente clásico en la fantasía medieval y la épica, y pueden ser un villano perfecto para una campaña.


Estos seres de leyenda han sido protagonistas de historias de muchas formas diferentes, desde ser el leitmotiv de la aventura, a encarnar el último desafío de la misma. Es por eso que no cuesta entender que suelan ser invitados habituales (sobretodo a los enfrentamientos finales) a nuestras sesiones roleras.

Analicemos cómo podemos llevar a estos seres mitológicos a nuestras partidas... en el papel de villanos.


¿Qué es un dragón? ¿Qué simboliza?

Su nombre viene del latín draco, que viene a su vez del griego drakon, que significa 'víbora' o ´serpiente', lo cual nos da una pista ya de por donde va el asunto.

Describir su apariencia es una tarea compleja, ya que cambia de características según la cultura que los refleja, desde grandes reptiles similares a una serpiente, o los dragones europeos alados, a los dragones emplumados mesoamericanos, incluso muchas partes de su cuerpo por separado son tomadas como mágicas: Se dice que sus escamas no pueden ser quebradas, que su sangre posee propiedades mágicas, y que sus dientes pueden ser usados para forjar armas, por ejemplo, y pueden estar dotados de otras capacidades prodigiosas como un gran intelecto o una inteligencia animal pero potencialmente depredadora, así como un gran olfato o visión, el don del habla, o aliento con cualidades especiales, ya sea ígneo, gélido o venenoso. A menudo son clasificados por el color de sus escamas, que puede ir desde colores básicos (Negro, rojo o verde, por ejemplo) a colores metálicos (Como plateado, broncíneo o dorado). Con ello, no es de extrañar que ejerzan de divinidades, enviados, secuaces o guardianes, ya sea de valiosos tesoros o sabiduría.

¡Mi armadura es como diez escudos, mis dientes son espadas, mis garras, lanzas, mi cola es un rayo, mis alas un huracán, y mi aliento, muerte!
- Smaug (El Hobbit)

Los dragones han sido culturalmente (y también religiosamente) asociados lo divino, sobre todo a lo diabólico, como el enfrentamiento entre el héroe y la raíz del mal. Esto se puede ver reflejado en leyendas como la de San Jorge y el dragón, en varias ocasiones en la Biblia, la epopeya de Enuma elish, en la mitología germana con ejemplos como Nidhug, o a lo largo de toda la obra de Tolkien.


Como podemos ver, con estas características, lo importante de estos seres no es únicamente su apariencia, precisamente el hecho de que estén presentes en todas las culturas hace que todos los Jugadores identifiquen inmediatamente el tipo de amenaza que supone. Y es fácil imaginar el porqué: Un reptil volador de treinta metros o más, de gran inteligencia y capaz de incinerar edificios hasta los cimientos únicamente con su hálito. Llegados a este punto, yo no salgo ahí fuera con escudo y espada, el límite entre valentía y estupidez lo veo muy difuso.

Así pues, incluso obviando el resto de la bestia en sí, los dragones simbolizan el poder, el terror, el mal, o el desafío o adversario definitivo, y además lo hacen de forma rápida y fácilmente identificable, es por eso que pueden tener un gran peso argumental en el mundillo de las aventuras roleras.

¿Aún te faltan razones para incluirlos en tus aventuras? No problemo.


Los dragones en la aventura

Como ya nos mostró El hobbit, los dragones pueden ser grandes villanos, y también grandes detonantes para el inicio de una aventura. Veamos otros ejemplos de posibles motivos para incluir dragones en nuestras partidas.

  • ¡Buscamos venganza!: Un clásico. Cuando los Personajes van en busca del dragón clamando venganza por alguno de sus actos, el más frecuente, ser el responsable de arrasar alguna ciudad (y si ya es la de los protagonistas, obtienes +2 a Clásico).

    Este motivo tiene dos puntos débiles, el primero, es que los Personajes ya saben (o deberían saber, al menos, imaginarse) a qué se enfrenta, y el segundo, es la justificación de dicho ataque. Es fácil caer en ambos clichés, así que ofrezco dos soluciones. Para el primer punto, quizá el dragón que atacó el pueblo no sea uno conocido, por lo que, como Director de Juego, tienes completa libertad para alterar un dragón conocido partiendo de una base o diseñar el tuyo propio. Podemos buscar o crear un tipo con patrones desconocidos para los Jugadores y Personajes y darle un giro de tuerca. Con respecto a los motivos para el ataque, aquí puede haber un abanico más amplio de posibilidades, pudiendo estar motivado por cuestiones políticas o quizá alguno de los ciudadanos tiene una especie de 'dragontropía' extraña y se convierte en el gran reptil por las noches...

  • ¡Han raptado a Felipez!: Otro gran clásico. El dragón llega a un apacible pueblo y no tiene otra cosa que ponerse a raptar gente, así porque sí. Como motivo, es bueno, ya que implica rastrear a la gran sierpe, encontrarla (y ello implica entrar en su cubil) y rescatar al rehén con vida.

    De nuevo, esto tiene dos problemas principales, el motivo del ataque y el cliché. Con respecto al motivo, puede ser, de nuevo, político (Quizá el dragón no esté muy de acuerdo con los recortes, ya que le llega menos oro para su draconiano impuesto) o tal vez amoroso, opción que he visto poco, quizá un dragón de gran inteligencia pueda enamorarse de un humano. En cuanto al cliché: Evita que rapte princesas salvo que tengas un motivo de peso. No obstante puedes darle un giro inesperado y quizá ella sepa defenderse mejor de lo que el grupo pueda pensar. O quizá es ella quién raptó al dragón...

Eowyn es un ejemplo de lo que es plantarle cara a bestias similares

  • Gobierno draconiano: Los aventureros llegan a la ciudad buscando a su máxima autoridad y no es otra que el amigo alado. Puedes añadir la posibilidad de que la ciudad esté oprimida porque éste dirige una sociedad criminal en las sombras, pero el pueblo cree que un ser tan poderoso como un dragón no precisa de ello, por lo que todos están en contra de las actividades de los Personajes. Como consejo anti-cliché, evita toda referencia a cosas oscuras/rojas/negras en el nombre de dicha sociedad, podemos partir de la base de que, siendo secreta, no tienen nombre establecido ni lo necesitan.

    Esta opción soporta muchas posibilidades, pudiendo asignarle a la sociedad secreta una amplia variedad de propósitos.

  • Se han cometido errores: ¿Qué ocurre si, tras vencer al dragón, resulta que él no ha sido la causa? Más que un motivo, es una consecuencia, pero podría marcar el verdadero inicio de la aventura. Puedes usar cualquiera de los motivos anteriormente citados en su concepción más clásica y tras el enfrentamiento, hacer que los Personajes descubran que han cometido un error, quizá acabando con el dragón sin que éste sea responsable de nada, y que dicho acto traiga consecuencias. Pueden ser perseguidos por la ley, por otros dragones, por la sociedad secreta, o el príncipe enamorado del dragón (y por todo su regimiento).

Cero dramas, siempre smile.

Como vemos, aún tomando como referencia los motivos clásicos, podemos añadir dragones a nuestras partidas dándoles un giro original y que cambie la aventura al completo, ofreciendo una visión diferente de estos seres en nuestras partidas y aumentando el interés de los Jugadores, especialmente si los añadidos les pillan por sorpresa.